domingo, 21 de diciembre de 2008

ESTRATEGIAS DIDÁCTICAS

El trabajo en el aula es una gran labor.
Yo quiero una escuela alegre, simpatica, atrayente, que haga feliz. Donde el alumno aprenda divirtiendose y el maestro no vea a su labor como un trabajo sino como una diversión que le permite reir y cuando la risa se contagia, tambien se contagia la felicidad, que es tan necesaria en los momentos tan difíciles que vivimos como sociedad.

Pero la profesión de maestro o maestra es vocacional, que en ocasiones se hace ocasional y bien por aquellos que la asumen con vocación, realizar la tarea de docente proporciona un estilo de vida diferente, colaborar en la educacion y en el desarrollo de otras personas genera en nuestras propias vidas unas actitudes y un talento más humano y humanizador. Intentar inculcar en nuestros alumnos valores como la generosidad, la solidaridad, el respeto, la conciencia moral, el amor por la naturaleza; y tantos otros, nos hace a nosotros mismos sensibles a aquello que tratamos de inculcar. Es la nuestra por lo tanto una tarea en la que recibimos a la par que damos. Palabras como espíritu de sacrificio, renuncia, o esfuerzo continuo, son perfectamente encarnadas por unos profesionales consientes de que nuestra tarea abarca mucho más que lo estrictamente escolar aunque por ello no recibamos ni la remuneración económica ni el respaldo social que pudiera desear, pero con una esfera decorada que diga "gracias profesor por todo" es lo más satisfactorio que me pudo haber pasado.

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